lunes, 1 de diciembre de 2008

Gula

Sentado en la silla de roble que alguna vez habría comprado su madre, por hacer un perfecto contraste con los azulejos amarillos, disfrutaba de la suave brisa que se colaba por los diminutos agujeros del mosquitero de la puerta principal. Con sus dedos largos y finos contorneaba los tulipanes blancos del mantel, y en su cabeza rondaba una y otra vez la nada misma.
Frente a el se encontraba la bandeja de la merienda, esa que conocía de memoria: una taza de porcelana, con la cucharita y el plato formando un perfecto juego, la tetera con leche tibia, el vaso de jugo recién exprimido por alba, a la que esta vez se le había escapado una semilla que flotaba en el liquido naranja, una canasta con 10 tostadas recién horneadas, un tarro de manteca y otro de dulce de leche, cada uno con su cuchillo de untar y su cuchara respectivamente.
No tenia mucha hambre, pero sus ojos inquietos y aburridos se posaron sobre el tarro de dulce de leche. Primero observo la perfecta forma del objeto de vidrio , ancho abajo y angosto arriba y en su tapa, una telita cuadrille azul y negra con una cintita de raso blanca, adentro la crema espesa de color marrón oscuro , le hizo saber que era de repostería,y se sintio feliz por ello ya que era su preferido .
Se inclino hacia atrás, como un artista que mira su obra terminada, y su boca se mojo mas de lo normal pidiendo a gritos el manjar. Coloco una mano en la parte baja del frasco y con la otra giro la tapa, de chiquito tenia una gran habilidad para esas cosas así que no le costo mucho. Cuando lo tuvo abierto frente a el cerro los ojos y el inconfundible olor entro por su nariz sin pedir permiso, bajo por su garganta y provoco que su panza ruja de impaciencia.
Estiro su cuello y miro hacia el interior, una sonrisa picara se formo en su cara, sabia que para esta tarea no necesitaría ni cuchara, ni una tostada, su dedo seria el protagonista, nada mas placentero que corrumpir las reglas y desobedecer a su madre, quien consideraba este acto como un delito fatal.
Eligio como protagonista al índice, y comenzó a hundirlo, la fría crema le provoco un escalofrío, levanto el dedo cargado y lo llevo a la boca , paso su lengua una y otra vez hasta acabar con el manjar, pero su cuerpo le pedía mas .
Volvió a escoger el mismo dedo, comenzó a hundirlo nuevamente, pero de repente algo cambio, su mano entera hasta la muñeca se introdujo en el frasco, algo lo tiraba desde adentro y por mas fuerza que hacia no le permitía sacarla, la desesperación se apodero de el.
Cuando finalmente logro liberarse se miro su extremidad derecha, y corriendo el resto de dulce de leche con su mano izquierda, pudo ver reflejado en esa perfecta superficie redonda de acero inoxidable su aterrorizado rostro, si en lugar de tener un mango tallado, su muñeca seguiría allí, podría haber descubierto el rapido latir de sus pulsaciones.
Un grito seco se colo por los diminutos agujeros del mosquitero de la puerta principal y corto la suave brisa de aquella tarde de verano.

La gula y concupiscencia matan más que la abstinencia.




Soledad Rodiguez

1 comentario:

ºmar dijo...

Qué bueno que alguien se haya animado a subir algo. La verdad que me encantaron los dos!

Un abrazo,

Maru